Exposición. Del 26 de abril al 29 de julio de 2007.
Esta exposición organizada por la Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra es una buena noticia para todos los navarros. Necesitamos conocer mejor nuestro patrimonio, nuestra historia, los hechos y las certidumbres que han ido tejiendo los entresijos de nuestra alma colectiva a lo largo de los siglos.
Buena parte de lo que somos y de lo que tenemos se lo debemos a los Monasterios, que fueron centros de educación y de vida, puntos de convocatoria y de arraigo. El Monasterio Cisterciense de Fitero es un jalón decisivo en la historia espiritual de Navarra.
En la exposición podremos contemplar la fecundidad y la fuerza creadora de la fe cristiana en todos los órdenes de la vida, costumbres, leyes, creaciones artísticas, criterios morales e instituciones sociales.
De una visita inteligente a esta muestra, planteada con tanta maestría y realizada con tanta generosidad, podemos sacar fácilmente dos convicciones muy oportunas. La primera es ésta, una fe y una cultura que es capaz de producir tantas y tan hermosas realidades no puede ser falsa, no puede ser equivocada, por fuerza tiene que estar apoyada en datos verdaderos y perdurables. Y la segunda podría ser ésta: sería un grave error y una grave imprudencia despreciar la riqueza de humanidad y de sabiduría que la fe en Cristo y la fe en Dios han proporcionado y siguen ofreciendo a los pueblos que saben conjugar la tradición con la modernidad, la fidelidad al pasado con la apertura creadora hacia el futuro. Pasado y futuro, tradición y progreso se funden en la identidad y en la continuidad de un pueblo sabio y vigoroso.
Fernando Sebastián
Arzobispo de Pamplona y Tudela
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