Fitero, el legado de un monasterio . Exposición

Exposición. Del 26 de abril al 29 de julio de 2007.

Exposicion

01. En los albores del Císter peninsular

La fundación del monasterio de Fitero (1140) por Alfonso VII de Castilla abrió las puertas de España al Císter, que rápidamente se difundió por los diversos reinos cristianos de la Península Ibérica. Con los monjes blancos entró una impetuosa renovación de la vida monástica, basada en el retorno al primitivo rigor de la regla de San Benito. La austeridad y el equilibrio entre la oración, la lectura y el trabajo manual marcaron la vida de los monjes blancos, que desde Portugal a Cataluña crearon 75 monasterios masculinos. Navarra ocupó un lugar destacado en este panorama, con La Oliva (1149), Iranzu (1178), Leire (1237) y Marcilla (1407), además de Fitero desde 1373.

Como conjunto medieval perteneciente al Císter, el monasterio de Fitero obedece a las características de una arquitectura descrita por Chueca como perteneciente a un “movimiento racionalista en pleno siglo XII, con todas las características que tendrán las revoluciones artísticas análogas más modernas… condenación de todo ornato superfluo, libre expresión de las estructuras y franca desnudez de los materiales de construcción… se goza la emoción de la arquitectura pura: proporción, relación de huecos y macizos, firmeza, equilibrio de tensiones, pesos y empujes”.

La conciencia e impresión de estar ante uno de los grandes conjuntos monumentales hispanos estuvo siempre presente, primero entre los monjes y más tarde, entre los historiadores. Otro tanto se podría decir del patrocinio del arzobispo Ximénez de Rada como mecenas de gran parte del templo. El Padre Muñiz juzgaba este último, a fines del siglo XVIII, como “la iglesia más magnífica y suntuosa que había en aquel tiempo en España y que aún hoy compite con muchas de nuestras catedrales”. El arquitecto  Vicente Lampérez y Romea afirmaba en 1905: “La arquitectura del Císter no produjo en España nada tan grandioso”.

Accesibilidad | Créditos

Fundación para la conservación del Patrimonio Historico de Navarra