Tudela, el legado de una Catedral. Exposicion

Exposición. Del 22 de septiembre de 2006 al 7 de enero de 2007. Catedral de Tudela.

El legado

01. El legado de la arquitectura

Bóvedas de la Catedral de Tudela

Cuando hablamos de la catedral de Tudela, lo hacemos, ante todo, de un edificio. O mejor dicho, de varias construcciones que a lo largo de más de mil años se han superpuesto en este solar que, entonces como ahora, ha funcionado como un centro de irradiación cultural.  Primero en época musulmana con la mezquita aljama, y más tarde como el primer templo de la ciudad cristiana.

Una historia tan dilatada se explica por la misma naturaleza de la Arquitectura. La resistencia de los materiales empleados favorecía su reutilización una y otra vez, dejándose moldear por las contingencias estilísticas inherentes al paso del tiempo. El arte islámico, el románico, el protogótico, el renacimiento, el barroco o el neoclasicismo fueron configurando la fisonomía del edificio hasta definirlo tal y como hoy lo contemplamos.

Por su parte la dignidad del inmueble, la solidez de sus muros, o sus cerca de 2000 metros cuadrados de superficie, han preservado durante siglos, además de su importante ajuar artístico, un subsuelo que sin duda nos ha revelado ahora una faceta desconocida de la historia de la ciudad.

En definitiva el edificio que ha llegado hasta nosotros es un documento excepcional cuya lectura atenta por parte de arquitectos, historiadores y arqueólogos permite acercarse mejor a su historia constructiva, a la naturaleza de sus materiales o a las técnicas empleadas en las diferentes épocas. Un conocimiento por otra parte  fundamental a la hora de  realizar un diagnóstico certero de los males que aquejaban a este organismo de vida milenaria, que abarcaban desde los problemas de la piedra o de las estructuras, a los más prosaicos derivados de la historia del gusto o los cambios de la moda. Pero, también necesario para hacer compatible el respeto a la historia del templo con las nuevas necesidades demandas por el cabildo de  la catedral, pues, al fin y al cabo, estamos hablando de un edificio vivo, que debe ser preservado para que generaciones futuras puedan continuar disfrutándolo. 

Accesibilidad | Créditos

Fundación para la conservación del Patrimonio Historico de Navarra