Tudela, el legado de una Catedral. Exposicion

Exposición. Del 22 de septiembre de 2006 al 7 de enero de 2007. Catedral de Tudela.

El legado

04. Coelum in terris

Cúpula de la capilla del Espíritu Santo

La parroquia de Santa María y San Julián, con sede en el templo, levantó entre 1737 y 1744 la capilla del Espíritu Santo, tras un acuerdo con el cabildo para unir dependencias y capillas preexistentes.

Mediante unas fuentes de financiación diversas: rifas, arbitrios municipales, cuestaciones y aportaciones de los parroquianos, el proyecto se hizo realidad, en un contexto de exaltación y autoafirmación del deanato, tras el intento fallido de su supresión por parte del obispo de Tarazona.

El gran protagonista de este conjunto, propio del Barroco castizo hispano, es el ornato. El colorido diverso y matizado aplicado sobre sus superficies colabora en una auténtica sinfonía y orgía ornamental, hace aún más sensorial el rico programa decorativo de yeserías y se erige, como algo atrayente y sorprendente.

Esta capilla es paradigma de una estética que pretende cautivar mediante los sentidos, con la creación de un microcosmos festivo y retórico de verdadero delirio.

Sus artífices fueron maestros del taller de Tudela, destacando los hermanos José y Antonio del Río, autores de las yeserías. La policromía se llevó a cabo bajo la dirección de José Sarmiento, que empleó un total de 7.400 panes de oro y 3.900 de plata.

El programa iconográfico consta de varios niveles. En el inferior encontramos a los apóstoles con inscripciones del Credo Apostolorum y en las pechinas a los Padres de la Iglesia. En los casquetes de la cúpula, bajo la figura del Paráclito de la linterna, figuran la Asunción de la Virgen, Cristo Resucitado, San Juan Bautista, Santa Ana, San Joaquín y San José. Las hornacinas simuladas de los muros presentan a San Julián, San Isidro y los copatronos del Reino de Navarra: San Fermín y San Francisco Javier.

Accesibilidad | Créditos

Fundación para la conservación del Patrimonio Historico de Navarra